5 Tendencias Wellness 2020

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Wellness Trip Colombia

Por Alejandra Millán

«No creo en las tendencia, las tendencias son modas pasajeras, pero todo lo que nos hace bien se debe convertir en una acción permanente de nuestra vida»

Cada año descubrimos nuevas formas de ver el bienestar y a su vez de comprender cómo se convierte en una relación tan personal, donde todos no cabemos en el mismo tipo de bienestar. Descubrir que nos hace sentir bien; desde actividades, alimentos, espacios, personas y momentos es uno de los propósitos principales que debemos tener para este año; y mientras hacemos esta tarea, quiero compartir con ustedes 5 acciones globales que podemos empezar a colocar en práctica desde nuestra relación personal y el entorno para re-descubrir eso que nos hace sentir bien. Y es que estos aspectos deben ser básicos y simples ya que el bienestar no puede conformarse de actividades o metas inalcanzables; por el contrario se debe convertir en un estilo de vida que nos permita de manera consciente disfrutar de cada una de las actividades que realicemos y nos de una nueva visión hacia un estilo de vida equilibrado y saludable.

Estas son las 5 acciones del wellness para colocar en práctica desde el año 2020, identificando cómo las podemos implementar en la cotidianidad:

  1. Sueño Reparador
  2. Comida Lenta o Slow Food
  3. Calidad de Tiempo Personal
  4. Conexión con la Naturaleza
  5. Viajes Conscientes
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Existe un debate entre si dormir más o menos nos hace más creativos, más inteligentes, más longevos y saludables; pienso que este debate se debe llevar a la diferencia entre dormir y descansar. Dormir es un acto que se hace en cualquier lugar por 5 minutos o incluso horas, descansar es el acto donde se consigue no solo cerrar los ojos sino lograr que el cerebro ingrese en un momento de hibernación promoviendo la reparación de nuestro cuerpo físico.

“Los problemas del sueño son una preocupación creciente para la salud pública mundial debido a que la falta de sueño se asocia con daños en la motivación, la emoción y el funcionamiento cognitivo, y con un mayor riesgo de enfermedades graves (por ejemplo, diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer…).” (M.J. Jurado Luque, 2016)

La sociedad española del sueño nos habla que, para lograr una reparación adecuada a través del sueño, debemos crear hábitos saludables o higiene del sueño y ellos lo definen como “El concepto de higiene del sueño como una necesidad para alcanzar un sueño saludable que comporte una mejor calidad de vida (M.J. Jurado Luque, 2016)

Es por esto por lo que un sueño reparador es sinónimo de calidad de vida y se ha convertido en un reto para la humanidad, gracias a los estilos de vida que hemos construido alrededor de equipos tecnológicos y distractores que nos obligan a una constante conexión en red; impactando nuestro cerebro con información a alta velocidad sin un procesamiento de esa información, llevándonos todas las noches a dormir sin entrar en un verdadero descanso; que como resultado cada mañana sentimos el cuerpo físico cansado y en el transcurso del día con un mayor agotamiento, pensando que es falta de más horas de sueño, cuando en realidad nos falta más calidad del sueño.

¿Cómo lograr ese sueño reparador? Los expertos han descubierto que la calidad del sueño depende de 4 aspectos que colocan a nuestro cerebro en sintonía con el descanso:

Recomendaciones de la Sociedad Española del Sueño para cada uno de los aspectos:

Mantener unas buenas condiciones ambientales en la habitación: oscuridad, silencio y temperatura en torno a 18 °C

Evitar el uso de dispositivos electrónicos con emisión de luz al menos dos horas antes del horario de sueño habitual.

Utilizar programas que cambien el espectro de emisión de luz de los dispositivos electrónicos desplazando la emisión de luz azul y verde hacia el amarillo, anticipando el momento de acostarse.

Dormir en oscuridad, no dejando la luz o la televisión encendidos. Utilizar un antifaz en el caso de que no pueda evitarse la contaminación lumínica procedente de la calle.

Mantener la temperatura de la habitación entre 18-21°C.

Elegir un colchón de firmeza media: ni demasiado blando ni demasiado duro. Evitar las almohadas muy altas y las de plumas.  

Mantener la habitación limpia y ordenada. Procurar pintar el dormitorio con tonos pastel (azul, verde, amarillo, lila) o en tonos neutros. Evitar los colores intensos y excitantes.

Evitar colocar accesorios en la habitación que no tengan relación con el sueño, como televisores, ordenadores, radio…

Utilizar la habitación únicamente para dormir y para relaciones sexuales. El área de trabajo debe estar fuera de la habitación.

Apagar el móvil o dejarlo fuera de la habitación durante la noche.

Establecer unos hábitos regulares previos a dormir: ducha, lectura, bebidas calientes…

Dejar las actividades que generan excitación cerebral 2 horas antes de ir a la cama.

Descubrir que relaja el cuerpo; si una bebida caliente, una ducha, un aroma o una actividad de meditación para colocarla en práctica antes de acostarse.

Establecer una hora para ir a dormir todos los días, respetando ese acuerdo, pero siendo flexible cuando sea necesario.

Evitar cenas copiosas y tardías.

Acostarse unas dos horas después de cenar.

Evitar los alimentos ricos en aminoácidos tirosina y fenilalanina a últimas horas de la noche, como la carne roja, los huevos y el jamón, o ricos en vitamina C, como el kiwi o las naranjas.

Ingerir alimentos ricos en triptófano (precursor de melatonina y serotonina) por la tarde, como lácteos, plátanos, carne, pescado azul o frutos secos (nueces), así como hidratos de carbono de absorción lenta, como la miel en pequeña cantidad y el pan integral.

Evitar los alimentos que producen flatulencia, acidez o reflujo.

Dormir las horas adecuadas según la franja de edad

Regularizar el horario de despertar: no más de dos horas de diferencia entre días de trabajo y días libres.

Conocer cuál es el cronotipo individual con el fin de armonizar, si fuera posible, los horarios de trabajo con la tendencia que marca el reloj biológico.

En personas muy vespertinas, deben adoptarse medidas tendentes a adelantar el reloj biológico: exponerse a luz intensa a primera hora de la mañana y evitar el ejercicio físico intenso, los dispositivos electrónicos y tareas de excitación mental al menos dos horas antes de acostarse.

Personas muy matutinas que deseen retrasar sus horarios de sueño deberían evitar la luz solar a primeras horas de la mañana, hacer ejercicio físico por la tarde-noche y aumentar su exposición a la luz brillante a primeras horas de la noche.

Asimismo, puede ser conveniente dormir una corta siesta que ayude a retrasar su horario de sueño. Limitar la siesta a un máximo de 20-30 min tras la comida. 

En el caso de estar muy privado de sueño, dormir durante unos 90 min seguidos, para despertar al final de un ciclo completo de sueño.

Referencias

M.J. Jurado Luque. (2016). Sueño saludable: Evidencias y Guías de Actuación. Documento Oficial de la Sociedad Española de Sueño. Revista de Neurología, 63 (S2).

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Comer es uno de los placeres de la vida, pero no solo es comer sino la forma como comemos y todo lo que sucede alrededor de la preparación de los alimentos; que incluye: como se cultiva, su traslado, el escoger los ingredientes para cocinar, la organización del lugar donde cocinamos, el desarrollo de los sentidos, la preparación de los alimentos y por último el degustar conscientemente cada plato preparado.

Slow Food nace como un movimiento en Italia hacia el año de 1986 y a la fecha ha permeado varios países alrededor del mundo, liderado por personas que buscan una relación sana y consciente entre los alimentos, la tierra y el ser humano; comprendiendo la importancia de una nutrición equilibrada que nos mantenga en bienestar.

Y aunque este movimiento nació hace 34 años, hasta ahora estamos comprendiendo la relevancia de no solo comer bien, sino saber comer y la relación que tenemos con los alimentos; lo anterior a raíz del gran aumento de enfermedades causadas por el comer cualquier cosa, en cualquier condición y a una velocidad que no permite disfrutar los alimentos, resultado de un estilo de vida funcional donde no hay tiempo para sentir la comida en todas sus etapas.

En busca de esas actividades claves para nuestro bienestar, definitivamente la comida es un pilar de un estilo de vida saludable; y no tiene que ver con ser veganos, vegetarianos o fitness; puede ser un plato de arroz, con carne y tomate; el punto es como escogemos, preparamos y disfrutamos ese arroz, esa carne y ese tomate que podría llegar a ser más saludable que un batido verde.

¿Cómo implementar la comida lenta o slow food en nuestra cotidianidad?

  1. Si es posible, cultivar nuestro propio alimento o en caso de que no, comprar las verduras, frutas y hortalizas en mercados locales, apoyando las buenas prácticas sustentables para cultivar y a los campesinos de la zona, buscando un poco ese kilómetro cero.
  2. Cocinar cuando lo sintamos y no por obligación; la cocina debe ser un deleite que nos llene, desde escoger los ingredientes e implementos, hasta servir la mesa.
  3. Quitarnos de la cabeza que la cocina es un oficio más de la casa.
  4. Preparar nuestra cocina con todo lo necesario: ollas, sartenes, tablas, cubiertos, los ingredientes perfectamente seleccionados que vamos a utilizar en la preparación, una luz al punto que nos de relajación y el puesto de trabajo limpio.
  5. Cocinar por instinto, dejarnos llevar por los colores, formas y aromas de los ingredientes; para descubrir nuevos platos.
  6. Tomarse el tiempo conscientemente para la preparación y cocción de los alimentos, sin acelerar procesos.
  7. Colocar toda nuestra atención a lo que estamos haciendo, eliminando distracciones tecnológicas.
  8. Disfrutar y saborear los alimentos con una conversación agradable o en un estado meditativo sin afanes, cada ingrediente del plato merece su tiempo.
  9. Alejar el celular y el televisor de nuestra mesa.
  10. Por último, así como todo tiene un tiempo en nuestra agenda, comer debe tener no un espacio sino un tiempo que es sagrado en un acto que llamamos el buen comer.
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El tiempo se ha convertido para muchos en un obstáculo; frases como “no tengo tiempo” “si el día tuviera más horas” son comentarios constantes donde priorizamos una cantidad de actividades, incluso de pensamientos que nos hace sentir que falta más tiempo para ser felices. Aquí debemos preguntarnos en qué estamos invirtiendo nuestro tiempo diario y que bienestar mental, emocional, espiritual y físico nos está trayendo lo que hemos denominado prioridad en el día a día.

La calidad de tiempo personal se compone de los momentos que compartimos con nosotros mismos, reconociendo lo que somos, siendo conscientes de nuestros pensamientos, sintiendo cada célula de nuestro cuerpo, equilibrando nuestras emociones, acercándonos a la espiritualidad que nos conecta con el propósito y el porqué estamos vivos, agradeciendo por cada situación que nos ha permitido crecer; es ese momento donde nos dedicamos a nosotros a través de actividades que nos interiorizan y que nos permiten colocar los pies en la tierra, organizar las ideas, reflexionar las acciones y tomar sabias decisiones.

Asumir que el tiempo personal no está compuesto de familia, pareja, ni amigos; solo está compuesto de la relación personal que entablamos con nosotros y las actividades que nos conectan, equilibran y relajan.

Para lograr comprender esta relación, debemos separar los momentos compartidos para saber cuánto tiempo es solo para nosotros, sin que gire alrededor de personas, cosas, trabajo y entretenimiento; esto se refiere desde todos los aspectos mentales, emocionales y físicos.

¿Cómo tener calidad de tiempo personal?

  1. Definir un horario del día donde los aspectos mentales, emocionales, espirituales y físicos giren solo alrededor de uno mismo.
  2. Planificar actividades diarias que nos acerquen al equilibrio personal.
  3. Dividir los espacios que compartimos en familia, pareja y amigos de los espacios personales.
  4. Identificar los lugares que nos conectan, que nos llevan a la reflexión, que nos dan calma y visitarlos cada vez que sintamos que no tenemos tiempo.
  5. Comprender que los momentos de soledad son solo una oportunidad para estar con nosotros mismos y no el terror como lo han hecho creer en el pasado.
  6. Buscar actividades que nos generen estabilidad y alegría sin necesidad que sean en pareja o en grupo; debemos ser un poco más individualistas o egoístas, el tiempo personal es el único momento donde conectamos con nuestro ser.
  7. Las decisiones más trascendentales deben ser tomadas durante ese tiempo personal que hemos asignado.

Por último, debemos vencer ese temor a sentirnos, a escucharnos, a cuestionarnos; el mundo se compone de relaciones, pero la relación más importante es la que se tiene consigo mismo.

Ahora ¿Cómo estás cultivando tu relación personal?

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SOLASTALGIA, una palabra que escuche de un amigo y que luego me habló del déficit de naturaleza; y pensaba cómo puede existir el déficit de naturaleza, eso es algo para mí inconcebible; pero luego entendí que muchos no tienen la oportunidad de despertar con el verde de las montañas a su alrededor y aunque no lo creamos, es una realidad la falta de conexión con la naturaleza. Pero qué significa solastalgia y cómo se articula con el trastorno de déficit de naturaleza al que hace alusión el escritor Richard Louv en su libro “Los últimos niños en el bosque”. La solastalgia se define como un trastorno de la ansiedad relacionado con el cambio climático y otros fenómenos naturales condicionados por nuestras manos, el cual se da en el momento presente y estando en el lugar afectado que lleva a un cuadro de nostalgia, resultado de lo que los ojos perciben como una destrucción de la naturaleza, El término fue creado en 2003 por Glenn Albrechtprofesor, ahora retirado, de sostenibilidad en la Universidad Murdoch (Australia). Y esta solastalgia se articula con el trastorno de déficit de la naturaleza del escritor Louv ya que debido a esa destrucción que hemos estado causando en la naturaleza, sumado a la globalización con su tecnología, vemos cada vez niños lejos de tener contacto con un árbol o un ambiente natural; el escritor asocia este trastorno al aumento de los casos de trastorno por déficit de atención, obesidad y depresión, entre otras afecciones que llevan a un desequilibrio de la vida e incluso a la infelicidad; todo lo contrario a un estado de bienestar pleno.

Así vemos como la naturaleza se convierte en el pilar más importante para el bienestar del ser humano y este bienestar depende de la relación que entretejamos con ella, hace 80 años atrás no tendríamos que hablar de déficit de naturaleza, cuando la relación con la misma era un acto tan natural, instintivo y básico, muchos comíamos tierra; pero pensar que hoy en día tengamos que re-enseñar a la humanidad a conectarse con lo instintivo, lo que nos proporciona la estabilidad y bienestar es algo que no debemos dejar avanzar más tiempo; urge volver a entrelazar esa conexión con la naturaleza y debemos enseñarles a las nuevas generaciones la importancia de una relación constante y sana con la misma para tener una calidad de vida, por esta razón no podemos dejar perder los saberes ancestrales de los territorios es allí en esos saberes donde está la clave de como conectarnos sabiamente con la tierra desde el equilibrio, la consciencia, el cuidado y la protección.

La tierra es un organismo vivo, no es un objeto, es un sujeto como los seres humanos y nuestra vivencia depende de ella, por eso debemos buscar formas equilibradas desde la sustentabilidad para relacionarnos y conectarnos con ella en armonía y bienestar; mis recomendaciones son:

  1. Contempla la naturaleza como un ser vivo que merece respeto por sus procesos y todo lo que nos aporta.
  2. Abre la puerta a tener plantas en casa y genera una relación diaria con ellas no sólo como un adorno, sino como una compañía y un ser que nos aporta su energía; recuerda que toda la naturaleza está interconectada.
  3. Si tienes la posibilidad de estar cerca a árboles dedica tiempo a estar sentado bajo un árbol por 30 minutos, sin ninguna otra acción que solo estar y sentir ese momento.
  4. En los días libres busca espacios naturales, sal de la ciudad, internate en un bosque o en una montaña, recórrela y siente su energía.
  5. Date la oportunidad de tener una huerta de plantas aromáticas en casa; solo requieres materas y atención.
  6. Sincronízate con la tierra y sus procesos, para esto vale la pena escuchar a nuestros ancestros y su relación con la tierra, ellos tienen la sabiduría de la relación equilibrada que debemos llevar.
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Viajar una de las actividades que más disfrutamos, desde conocer lugares, probar nuevos alimentos, conocer personas y por supuesto tomar muchas fotos; los viajes se han convertido en un estilo de vida ya no solo viajamos por vacaciones, sino que viajamos como un estatus social y a la vez como parte de la globalización. Yo siempre digo que los viajes nos aportan felicidad y nuevas formas de ver la vida, pero ¿Que le queda a las comunidades y territorios donde viajamos?

Los viajes están ubicados dentro de una categoría económica llamada turismo y a los que hacen turismo “Aquellas actividades que las personas realizan mientras están de viaje en entornos donde no es habitual que se encuentren, cuyos fines son el ocio, los negocios u otros y duran períodos inferiores a un año” (OMT), se les conoce como turistas un término muy impopular en algunos países y que está llevando a los expertos del turismo a replantear el término incluso en algunos casos cambiarlo por viajeros.

Vemos como los turistas pueden llegar a impactar negativamente los territorios que visitan pensando que pueden hacer lo que quieran porque están pagando; gastan más agua, generan más basuras, contaminan la naturaleza, irrespetan cultura y tradiciones de las comunidades e incluso en algunos casos se convierten en desplazadores de los habitantes. Este impacto negativo ha creado un término conocido como Turismofobia, efecto producido en los habitantes de algunos destinos como Barcelona, Ámsterdam o Santorini.

Sabiendo lo que viene sucediendo con el turismo, es urgente que no solo los destinos y empresarios del sector turístico redireccionen sus esfuerzos a implementar verdaderas acciones enmarcadas en la sustentabilidad y actividades regenerativas para los territorios; sino que los turistas generen una consciencia alrededor de la forma como están viajando y su comportamiento en los lugares que visitan.

Es por eso que dentro de las 5 acciones de bienestar a colocar en práctica tenemos los viajes conscientes que propenden por el cuidado personal, el cuidado de la naturaleza, el cuidado de las comunidades, el cuidado de las tradiciones y el respeto por los territorios a través de un turismo donde nos convertimos en visitantes dejando un impacto positivo no solo desde lo económico.

Un viaje consciente se compone de:

  1. Un propósito personal para viajar
  2. Conocimiento de las tradiciones y costumbres del lugar a visitar
  3. Información sobre aspectos ambientales y sus cuidados
  4. Información sobre las comunidades que habitan
  5. Prácticas sustentables del destino y los hoteles donde se va a alojar
  6. Llevar en la maleta elementos que no generen contaminación
  7. Consumir lo necesario sin medir por el precio pagado
  8. La basura plástica que llega con nosotros se devuelve con nosotros
  9. Respetar el estilo de vida de los habitantes del destino
  10. Consumir local
  11. No extraer elementos de flora y fauna
  12. Realicemos una acción positiva por el destino y las comunidades
  13. Acciones equilibradas que generen bienestar personal durante el viaje; entre recorridos, alimentación, horas de descanso y tiempo personal

Sigamos viajando, conociendo lugares, culturas, disfrutando y descansando, promoviendo la disminución de acciones que causan el deterioro del medio ambiente y que nos ha llevado al cambio climático; por otro lado, respetemos las culturas y las tradiciones comprendamos que en esos estilos de vida se encuentra la sabiduría de cada lugar.

El bienestar debe estar al alcance de todos, más que un lujo es un estilo de vida que previene las enfermedades, nos brinda calidad de vida, equilibrio personal y tranquilidad.

¿Qué más necesitamos en este 2020?

Bibliografía

Louv, R. (2005). LOS ULTIMOS NIÑOS EN EL BOSQUE: SALVEMOS A NUESTROS HIJOS DEL TRANSTORNO POR DEFICIT DE NATURALEZA. Capitan Swing.

M.J. Jurado Luque. (2016). Sueño saludable: Evidencias y Guias de Actuación. Documento Oficial de la Sociedad Española de Sueño. Revista de Neurología, 63 (S2).